 Los expertos aseguran que algún ciudadrealeño puede tener una foto del meteoro o de su trazo sin darse cuenta DIEGO FARTO Y RUBÉN BRUÑA
Vecinos
de Miguelturra fueron los primeros en divisar una bola de cielo que
cruzaba el cielo de la provincia. Eran poco más de las 20.00 horas y el
fenómeno resultaba bastante extraño para los absortos espectadores.
Tras varios días de investigación, comienzan a conocerse pequeños
detalles de lo que ocurrió aunque todavía no se conoce todo lo
sucedido. El Observatorio de Ciudad Real registró un extraño ruido pero
en la capital no se pudo apreciar de la misma manera que en otros
puntos de la provincia.
Según Josep María Trigo, coordinador nacional de meteoritos del Centro
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), «el trazo de la bola de
fuego tenía una duración apróximadamente de dos o tres segundos, con
una estela de humo de un segundo y medio». Trigo añade que «más entrada
la noche un faro pudo divisar la bola de fuego perfectamente».
Los astrofísicos que están analizando este extraño caso creen que algún
ciudadrealeño puede tener una imagen del trazo de la bola de fuego.
Creen que hay muchas posibilidades de que alguien que sacase
fotografías al aire libre durante ese tiempo tenga alguna imagen del
fenómeno y no se haya dado cuenta. Josep María Trigo explica que «es
muy complicado darse cuenta de el trazo de una bola de fuego en una
foto ya que la gente puede pensar que se trata de alguna nube o el
rastro que dejan los aviones».
investigación inconclusa.
Hasta la provincia se ha acercado un investigador del Instituto
Astrofísico de Andalucia para entrevistarse con las personas que vieron
la bola de fuego y recabar sus impresiones para un posterior estudio.
También hay indicios de que el meteorito acabó estrellándose en la
sierra de Las Labores aunque estos datos todavía se tienen que
verificar. La mayoría de las bolas de fuego se desintegran al
incorporarse en la atmósfera de la Tierra; no obstante, se estima que
500 meteoritos de diverso tamaño (desde pequeños guijarros hasta
grandes rocas del tamaño de una pelota de baloncesto) entran en la
superficie terrestre cada año. Normalmente sólo 5 o 6 son recuperados y
son descubiertos por científicos.
Pocos meteoritos son lo bastante grandes para crear cráteres que
evidencian un impacto. En vez de esto, sólo llegan a la superficie a su
velocidad terminal (caída libre), y la mayoría tan solo crea un hoyo
pequeño. En los próximos días se conocerán más detalles del caso. |
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